viernes, 20 de febrero de 2009

Málaga – una ciudad llena de contrastes

Por la mañana hemos subido al autobús al centro de la ciudad. Bajamos en un barrio lleno de edificios grandes y modernos, hechos de hierro y vidrio de forma muy vangüardia. Las avenidas anchas con palmeras, coches lujosos, toda la gente vestida de una manera muy elegante. Todo esto parecía Manhattan ;)







Pero lo que queríamos ver era la Catedral en la antigua parte de Málaga y Alcazaba. Empezamos por esa fortaleza romana de los tiempos de la estancia musulmana en la Península. La construcción es de piedra pero muy complicada – tiene más que tres pisos y gracias a esto de su punto más alto se puede admirar la belleza de toda la ciudad y del puerto marítimo donde embarcan no sólo pescadores y mercantiles pero además los millonarios con sus yachts que parecen hotels de cinco estrellas. Lo que nos sorprendió mucho eran los maravillosos jardines dentro de la fortaleza. Todo lleno de flores y fuentes, no parecía un edificio que había cumplido función defensiva. Fijamos nuestra atención en muchos detalles – ornamentos y arcos que últimamente hemos estudiado en las clases de historia del arte.

























Después de salir fuimos a dar un paseo por la ciudad. Las calles de la antigua parte de Málaga son muy estrechas y tienen su clima especial.





A lo largo de ellas hay un montón de restaurantes de todo tipo-siempre sin ningún asiento libre.





Sentamos en una cafetería enfrente de la Catedral donde pudimos admirar su hermosura. Como siempre hicimos muchas fotos y compramos algunos recuerdos.











Toda la ciudad está cubierta con bonitas plazas y parques verdes, casi como Madrid. Tanto tiempo llevamos en España y todavía no nos hemos acostumbrado a esas vistas impresionantes.











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